LAS FACETAS DE TU IMAGEN
Tu imagen personal se proyecta más allá de una pose linda, un outfit de revista o verte guapa. Eso es lo que nos ha sido sugerido el marketing de los últimos años con celebrities representando marcas o influencers en redes sociales haciendo lo mismo, personajes a imitar dentro de una imagen bidimensional, que pudo haber sido truqueada con múltiples filtros y efectos y que además no muestra los ajustes que se hacen a las prendas para hacerlas lucir increíbles ni tampoco los trucos de iluminación y ángulos usados por cualquier experto para potenciar lo que hay para que tú lo veas magnánimo.
Tu imagen personal es algo distinto, es un concepto que involucra distintas facetas de tu personalidad, las cuales se construyen una por una logrando una amalgama perfecta en la cual tu manera de vestir será la última parte del proceso, y sí, la más reveladora.
¿Pero cuáles son estas facetas? ¿Tus roles como mamá, esposa, profesionista? No, estos son roles, que igual revelarán tu personalidad, las facetas son esas capas de ti, que muchas veces no se ven, pero que existen y que es importante notar a fin de llegar a un proceso de construcción de una imagen y estilo personales que realmente te representen y hagan congruencia con tu ser interno.
Las dos grandes facetas serían lo interno y lo externo; cada una de ellas con sus propias aspectos. Lo interno compuesto por tu conciencia de ti en lo referente a tu espiritualidad, mentalidad y emocionalidad. Lo externo, representado en tu cuerpo a través del equilibrio o desequilibrio de todo lo interior.
Supongamos que has estado llena de preocupaciones en tu trabajo, el estrés te tiene cautiva y además, no has podido hacer ejercicio porque no encuentras el tiempo para ello y ya traes algunos problemas gastrointestinales. Un día, con cualquier pretexto (te cortan el servicio de internet, recibes un aviso de cobro, se te derrama el café) estalla la bomba de tiempo que ha estado pulsando dentro de ti, reaccionas exageradamente, te enojas, avientas la taza, la rompes, y llorando sin consuelo le echas la culpa al estrés y al trabajo de no poder hacer ejercicio, haber aumentado de peso y que los jeans que te quedaban increíbles hace dos meses hoy no te cierran. ¡Drama, drama, drama!
Una cosa que no procesaste en tu interior a tiempo, desencadena una reacción sobre algo que está pasando en tu cuerpo, pero no eres capaz de relacionarlos porque hemos aprendido a vivir en la mente, creyendo que el cuerpo es un subordinado más de esta.
Es momento de ver pa´dentro, reconciliarnos con nuestros fantasmas, nuestro pasado, la niñez, nuestro cuerpo, nuestro concepto de quienes somos y lo que representamos para nosotras mismas, de otra manera, tu imagen exterior seguirá persiguiendo un concepto bidimensional que lo último que hace es hablar de ti.
¿Qué piensas? ¿Te late?
Tu imagen personal es algo distinto, es un concepto que involucra distintas facetas de tu personalidad, las cuales se construyen una por una logrando una amalgama perfecta en la cual tu manera de vestir será la última parte del proceso, y sí, la más reveladora.
¿Pero cuáles son estas facetas? ¿Tus roles como mamá, esposa, profesionista? No, estos son roles, que igual revelarán tu personalidad, las facetas son esas capas de ti, que muchas veces no se ven, pero que existen y que es importante notar a fin de llegar a un proceso de construcción de una imagen y estilo personales que realmente te representen y hagan congruencia con tu ser interno.
Las dos grandes facetas serían lo interno y lo externo; cada una de ellas con sus propias aspectos. Lo interno compuesto por tu conciencia de ti en lo referente a tu espiritualidad, mentalidad y emocionalidad. Lo externo, representado en tu cuerpo a través del equilibrio o desequilibrio de todo lo interior.
Supongamos que has estado llena de preocupaciones en tu trabajo, el estrés te tiene cautiva y además, no has podido hacer ejercicio porque no encuentras el tiempo para ello y ya traes algunos problemas gastrointestinales. Un día, con cualquier pretexto (te cortan el servicio de internet, recibes un aviso de cobro, se te derrama el café) estalla la bomba de tiempo que ha estado pulsando dentro de ti, reaccionas exageradamente, te enojas, avientas la taza, la rompes, y llorando sin consuelo le echas la culpa al estrés y al trabajo de no poder hacer ejercicio, haber aumentado de peso y que los jeans que te quedaban increíbles hace dos meses hoy no te cierran. ¡Drama, drama, drama!
Una cosa que no procesaste en tu interior a tiempo, desencadena una reacción sobre algo que está pasando en tu cuerpo, pero no eres capaz de relacionarlos porque hemos aprendido a vivir en la mente, creyendo que el cuerpo es un subordinado más de esta.
Es momento de ver pa´dentro, reconciliarnos con nuestros fantasmas, nuestro pasado, la niñez, nuestro cuerpo, nuestro concepto de quienes somos y lo que representamos para nosotras mismas, de otra manera, tu imagen exterior seguirá persiguiendo un concepto bidimensional que lo último que hace es hablar de ti.
¿Qué piensas? ¿Te late?



Comentarios
Publicar un comentario