LA MAGIA EN TU ROSTRO
Tengo 49 años, he trabajado 26 de ellos en el mundo de la moda, ya fuera como modelo, como productora de desfiles, o coordinando sesiones fotográficas. Hice castings a ambos lados de la cámara, sabiendo lo que mi empresa estaba buscando en una modelo, y también atendiendo vagos llamados en los que "latino internacional" parece ser un perfil de pèrsona de tez blanca, cabello negro, y preferentemente ojos de color.
Es cierto que la imagen personal juega un papel determinante en muchas áreas de la vida: si quieres obtener un buen trabajo, si estás calificada para un ascenso, si te interesa ser presidenta del comité escolar, si tienes un negocio online, si vendes cualquier producto, sobre todo los relacionados a la cosmetología.
Estamos habituados a explotarla como recurso inmediato de aprobación o desaprobación, y aunque allá afuera haya tanta propaganda sobre la igualdad, y la no discriminación, la realidad es otra: mientras miles de mujeres levantan pancartas contra la violencia de género, las periodistas frente a cámara se arreglan el cabello y el maquillaje para "salir bien a cuadro"; cuando muchas mujeres maduras en sus cuarentas administran sus negocios desafiando los siempre cambiantes modelos de marketing, otras tantas recién graduadas, con rostros impolutos y cabellos divinos obtienen los puestos gerenciales de sueldos desorbitantes en las grandes corporaciones. Es así.
Las mujeres vivimos día con día una realidad en la que nos asustan las arrugas, las canas y la "desproporción" en nuestros rostros, porque sabemos que una vez ahí, no hay vuelta atrás, caducamos socialmente.
Y aunque es como es, considero que no es una situación irreversible, es algo que puede o no habitar en tu sistema de creencias. Depende de tí.
Puedes ajustarte a esas creencias y hábitos que nuestra sociedad da por ciertos sin cuestionar, o puedes elaborar unos nuevos, yendo en otra dirección, reconociendo tus múltiples cualidades, la experiencia recogida con el tiempo, lo vivido y lo gozado. Darte cuenta que esas primeras canas las desencadenó uno de tus mayores logros, (como puede ser el viaje internacional de tu hijo mayor en plena pandemia ☝); que las arrugas se forjan a fuerza de sonreír y de llorar, de desvelos celebrando o criando; que si la piel está perdiendo elasticidad es porque estás entrando a una etapa en la que la juventud es parte de la experiencia y no un momento dentro del cual estacionarse negando tu propia evolución.
No lo sé, piénsalo. Tan cerca de los 50 y con la inercia cada día a renegar por la cana, la ojera y la arruga, elijo honrar a esa persona que me ha mostrado tanto a lo largo de los años, brindándome la oportunidad de crecer y convertirme en una mejor versión de mí donde lo que llevo fuera no es tan determinante como lo que llevo dentro.



Comentarios
Publicar un comentario