LA MODA POST CONFINAMIENTO

El mundo ya se movió, habita dentro de nuestras casas y más que resistirnos a la idea, hemos ido descubriendo cosas interesantes. Nuestras prioridades se han movido y durante el confinamiento, necesitamos grandes dosis de serenidad y flexibilidad para permitir que las viejas estructuras se desmoronen y dejen el espacio a lo nuevo que toca a nuestra puerta.

La prisa va cediendo lugar poco a poco a la calma, y un estilo de vida slow, de mayor cercanía con los nuestros y menos exposición va entrando en el panorama. Adiós a los traslados frenéticos y las horas interminables perdidas en el tráfico; adiós a la urgencia de vestirnos para impresionar al jefe o a un grupo de clientes o socios  potenciales; adiós a los infinitos compromisos sociales y los excesos por cumplir con ellos. 



 La vida en casa se mueve en un ritmo más orgánico, sin prisa por llegar a ninguna parte, como no sea el ordenador en la oficina improvisada en la sala para recibir a tus colegas; o la cocina para preparar el desayuno antes de empezar la jornada de escuela virtual de los niños. ¿Convivencia en pareja? Una película, un concierto, una visita al balcón, una copa de vino para relajarse, porque eso sí, no hay stress exterior, pero el encierro genera sus propias dosis de tensión.


Nuestros ritmos se  modifican al mismo tiempo que nuestro vínculo con la ropa y lo que con ella comunicamos. Nos urge el confort, la sencillez y la elegancia de lo simple. Requerimos prendas que no solo sirvan para el home office, sino que satisfagan nuestra demanda de movernos cómodamente en nuestras casas/oficinas/escuelas/talleres/aulas, obedeciendo a cierto orden y estética que nos contenga emocionalmente. 


 Nace un nuevo estilo, un casual confortable en cuyas líneas, siluetas, materiales y tonalidades neutras encontrará nuestro cuerpo la ligereza, el movimiento y la respiración para apaciguar las inevitables tormentas internas.



Además, nos estamos dando cuenta que hemos dañado al planeta, y que ahora más que nunca, menos es más; calidad sobre cantidad: Menos muebles, lo básico en nuestros espacios, lo básico en nuestros guardarropas, e incluso en nuestras alacenas. Sin urgencia se acaba la ansiedad por elevar los niveles de azúcar; con menos ejercicio físico, la sensación de saciedad se alarga y ante las economías tambaleantes, hoy más que nunca, se hace indispensable abandonar nuestras prácticas  de consumo inconsciente: hay que atender necesidades prioritarias, seguridad, confort, bienestar


Estamos apostando por nosotros, y eso, se siente muy bien, ¿ya viste el video?




Cuéntame, ¿cómo ha modificado tus hábitos de consumo este período? 

Te leo...

Comentarios

  1. Soy LIZ, Es cierto, el otro día me preguntaron si no iba a pedir ropa por una página, y les comente que ahorita no la necesito, que estoy bien así... Que esperanzas que yo contestara eso hace 1 año, siempre buscaba excusas, como el día de la madre para comprarme algo de ropa... Siento que no la necesito... Mas bien quiero usar mi ropa que ya tengo... 😉 Esta bueno que se haya bajado la necesidad de consumismo

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    1. Así es, estamos más enfocados en salud y bienestar emocional, que en salir a comprar porque ya no hay pretexto de "quedar bien" con otros... Bravo!!! gracias por leer!

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