EL CUERPO TE HABLA...A VECES A GRITOS

Cuando un cliente habla de su imagen, invariablemente se refiere a su cuerpo. 

Las maneras en las que lo describe usualmente tienen un tono de queja o cierto nivel de vergüenza, flotan pensamientos de kilos que bajar o subir, medidas que aumentar o disminuir, rasgos que mejorar, afinar, redibujar, dietas imposibles, programas extenuantes de ejercicios y rutinas que ajustar. Pero pocas veces, la persona es consciente de que el cuerpo que tiene es resultado de las conversaciones que ha tenido con sus propias voces y las voces de afuera, que dictan siempre el cómo "deben ser" las cosas, y muchas otras, busca encajar en un patrón establecido, en lugar de hacer un trabajo de proyección interna y externa del lenguaje que utiliza al momento de vestirse y combinar y elegir sus prendas. 

El cuerpo habla todo el tiempo, a veces grita...y no lo estamos escuchando.

Cuando niña, uno de mis juegos recurrentes era "Fiebre del Sábado", había un programa de televisión el sábado por la noche en el que todo se trataba de bailar, no sé si era concurso o solo presentación, pero era una pista de colores, como la de la película de John Travolta, con su esfera de vidrios dando vueltas y strobos multicolores por todo lo alto, había multiniveles, de modo que para llegar al escenario, el bailarín tenía que bajar de nivel y lo hacía con algun paso especial, saltando o haciendo alguna pirueta. 

Era lo MA-XI-MO, ponía una canción cualquiera, no tenía predilectas, pero si les confieso, Dancing Queen sería una de ellas y de inmediato coreografiaba, me dejaba llevar, inventaba mis pasos y también imitaba, me daba felicidad bailar. 

Cuando llegó el momento de elegir una carrera, y comuniqué que sería bailarina mi mamá me advirtió: "bueno, pero tienes que estudiar otra carrera profesional", y debe haber sido entonces que mi mente aprendió que para vivir había que tener una carrera profesional que no fuera divertida, el futuro debía ser serio, tan serio que te diera un buen nivel de vida. Imagino que era proporcional una cosa con la otra. Así fue como me dediqué a hacer carrera profesional en otra cosa después de haber bailado también profesionalmente, durante una década más o menos. 

...Y también así fue como me desconecté de mi esencia y de mi cuerpo. Y aunque nunca he tenido problemas graves de metabolismo, y tengo un cuerpo esbelto, estaba a disgusto con él, como si fuera un enemigo, o uno de esos amigos que te traicionan a las primeras de cambio. Y me imagino que de a poquito, llegué a una condición de la que apenas fui consciente hace un par de meses: stress.

Mi cuerpo estaba tenso siempre, la mandíbula, la espalda, la frente, el abdomen, las manos, los hombros, la quijada. Alguien me hizo un comentario respecto de eso, y esta vez, al fin, me hizo sentido, y como cascada fui reconociendo mi estado de tensión, mis lesiones, las arrugas de mi rostro, la percepción de mis hijos de mis constantes gestos, y así sin más, decidí que era urgente bajar la guardia, y empezar una nueva relación con él.

Empecé con intentos por estar presente, no solo con el cuerpo, sino con todo lo que podía ser mi yo completo (espíritu, mente, cuerpo), en todas las ocasiones posibles, en la regadera, con mis hijos, en la cocina, platicando con amigas. Y descubrí infinidad de maneras de estar "en guardia", siempre obedeciendo lo que yo llamo “las voces” en mi mente, ignorando las voces del interior… había que hacer algo, entonces, decidí que si me encontraba así, toda tiesa, debía parar, hacer una respiración profunda y sentir cómo poco a poco se van suavizando primero los hombros y después la espalda y el rostro. 

Y regresé a bailar por el puro gusto, solo porque sí, y mi cuerpo poco a poco se va reencontrando conmigo, nos estamos reconciliando.

Ha sido un camino de enorme inspiración y descubrimiento, y sobre todo de soltar las amarras y fluir... eso que se dice por todos lados de que fluyas con esto o aquello, eso mero, estoy aprendiendo a fluir sinceramente, y como resultado he aprendido a disfrutar, he reconocido a mi cuerpo como ese vehículo de protección, contención, emoción, tracción, base y soporte eterno para el cumplimiento de mis sueños y deseos.


A eso le llamo honrarlo, respetarlo y permitirle caminar integrado a mi todo. 

En mi taller de corporalidad trabajaremos esto y mucho más, todo enfocado a diseñar la imagen de quien realmente eres. 

Te invito a suscribirte a mi canal de Youtube donde encontrarás rutinas para reconciliarte con tu cuerpo y tu ser completo.




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